Introducción

No se sabe con exactitud cuántas carreras hay en México, ya que los planes y programas cambian con frecuencia entre las más de 2000 instituciones de educación superior públicas, y más de 3000 privadas.

Pero todas ellas (las carreras) están delimitadas en una serie de áreas o sectores que permiten situarlas con facilidad. El sector de las Ciencias de la Salud incluye carreras como Medicina, Nutrición, Seguridad Alimentaria. El de las Ciencias Sociales, Psicología, Mercadotecnia, Derecho. Las Ciencias Exactas, por su parte, incluye: las ingenierías, las matemáticas y la física. Las Ciencias Biológicas están integradas por la Química, la Bioquímica y la Ecología.

Pero entre estas áreas y sus muchas carreras, 9 son las que más eligen los universitarios: Contabilidad, Administración de Empresas, Pedagogía, Psicología, Medicina, Informática, Enfermería, Ingeniería Industrial y Mecánica. 

Unas son lucrativas (Medicina), otras no tanto (Pedagogía) pero, por una razón u otra, son las más escogidas. La disparidad viene de que, para gustos, sabores, pero también para elegir una carrera, no hay nada escrito. ¡Y no es tarea sencilla! En primer lugar, un adolescente suele no estar seguro de lo que quiere. Luego, puede tener padres que no acepten lo que quiere o que no lo orienten bien y, por último, la orientación vocacional de su escuela tal vez no sea informativa.

Ciertamente, la búsqueda comienza en la elección de la carrera, pero la carrera en sí, habilita la búsqueda de opciones laborales. No se puede trabajar en cualquier cosa, no de manera formal, al menos, pues las profesiones tienen el candado del conocimiento y la experiencia, y el propio título es algo así como “el acceso al club”. Así que la carrera, como lo insinúa el nombre, es poner tiempo y dinero en perseguir determinado estilo de vida.

Este paciente construir el futuro comienza en México, a los 17 o 18 años (más, si se hace varias veces el examen para entrar a alguna universidad pública) y culmina, si todo sale bien y de acuerdo al tipo de carrera, a los 21 o 23 años. Antes de embarcarse, se compara el precio (en tiempo y esfuerzo) de la formación, con la ganancia (en dinero y calidad de vida) que se quiere obtener.

Pero el contexto de cada profesión importa, ya que estas determinan en gran medida cómo funciona una sociedad. Nuestro país, lenta o rápidamente, se vuelca a una época de ultra especialización.

Si una actividad es especial, encierra algún tipo de conocimiento específico y necesario para llevarla a cabo. Quedarse fuera de ello no es buena idea, como lo es el no saber, llegado el momento de elegir, si hay o no trabajo en el área deseada; cuánto se gana; si es difícil o fácil y, sobre todo, si a uno le gusta.

Esto no es solo relevante para el estudiante, sino que lo es también para sus padres o para quien pague su educación. Ellos también se dan a la tarea de investigar las mejores opciones.

Por eso es fundamental y conviene saber que la publicidad educativa, es una moneda de dos caras. El lado que se ve es el que concierne al estudiante (qué tanto puede gustarle la carrera que pretende elegir). El otro lado, el que no se ve, pero debe sugerirse (el costo-beneficio), no está orientado al estudiante, sino a sus padres o tutores. A ellos les interesa saber, por ejemplo, que la educación superior puede incrementar 67% el patrimonio de una persona, comparado con la que solo tiene preparatoria.

Profesiones con mayor y menor ganancia

Las carreras más lucrativas son, por un lado, de las que más se beneficia la gente (como la medicina y los negocios), y por el otro, las que más ignora la gente cómo funcionan (como las ingenierías y la informática). Tanto en unas como en otras, y por la razón que concierne a cada una, las profesiones en las que se gana más dinero son las siguientes ➡️

Sin embargo, no todo es dinero. También hay profesiones que, por gusto o ignorancia, se eligen y dan menor ganancia. Son otros los factores que intervienen en su deseabilidad, como el que no exista tanta competencia en ellas y que la tasa de desempleo sea menor. Estas son las profesiones en las que, aparentemente, se gana menos dinero 

Estas carreras, e incluso aquellas en las que se gana más dinero, tienen una capitalización bastante baja, considerando que en México se trabajan 2300 horas al año, a diferencia del resto de países de la OCDE (1766). 

De acuerdo a la media de ingreso en México ($7,393 MXN al mes), llevado a dólares, un trabajador sin carrera gana alrededor de 5000 mil USD al año, mientras que un profesionista gana cerca de 12 mil USD al año.

Si se compara con un trabajador de otro país de la OCDE (23 mil USD) se advierte la diferencia. Para un profesionista titulado, $12 mil no es mucho más que $7 mil, pero, y es la cosa con las carreras, esta métrica aumenta con el tiempo hasta un 78%, mientras que, con la informalidad, o no lo hace, o lo hace muy lentamente.

El panorama no es más alentador cuando se advierte el ritmo al que crece el mercado educativo contra el laboral. De diez años para acá, hay un 10% más de estudiantes universitarios.

Cada vez hay menos trabajo y más egresados, más competencia. También, el capitalismo es pragmático, y si puede echar mano de capital intelectual cualificado, aunque sean técnicos medios, lo hace.

Por ello, hay carreras técnicas mejor pagadas que algunas profesiones, como las relacionadas con la metalurgia y la fabricación de embarcaciones, automóviles y aviones ($9,272), o enfermería ($9,221). 

Sin embargo, hay carreras en las que no solo han aumentado los estudiantes, sino el mercado laboral, como la informática, el big data y la mercadotecnia digital. La economía mexicana se va inclinando a los servicios y procesos automatizados, oficios que precisan habilidad digital, con énfasis en el liderazgo, la facilidad de trato, y el know how. A un universitario ya no solo le basta con su carrera, sino que tiene que desarrollar habilidades de conocimiento blando.

Contexto laboral

Para entender el mercado educativo, es necesario examinar el mercado laboral. La producción de riqueza en el país se divide en 11 áreas: Agropecuario, Comercio, Construcción, Educación y Salud, Extractiva, Gobierno, Servicios Personales, Servicios Profesionales, Transformación, Transporte y Turismo.

De estas áreas, cuatro son en las que se concentra la mayor parte de la gente: Comercio, Transformación, Transporte y Turismo, con una tasa de ocupación del 58% de la población trabajadora. El área de Comercio, en la que se concentra el mayor número de personas, el 51% de los trabajadores tiene escolaridad hasta secundaria, y solo el 41% tiene entre 16 y 34 años de edad. A la inversa, el área de Extracción es la que menos ocupa trabajadores (0.6). Turismo (20%) y Transformación (18%), hacen uso del mayor número de jóvenes de entre 16 y 24 años. La Educación, las carreras administrativas estatales, y la Extracción, son las profesiones en las que menos jóvenes hay. Agricultura es la que tiene a la gente de mayor edad (48%). Los trabajadores de más de 35 años dominan el área de los servicios profesionales (57%), y la mayoría de ellos tiene educación superior (56%).

La media de subordinación en el país es de 7 de cada 10, siendo el Gobierno el área en que hay más trabajadores subordinados, y, la agricultura, el área en que hay más gente trabajando por su cuenta.

El área con trabajadores de mayor escolaridad es la educativa y de salud, con 7 de cada 10, mientras que en agricultura y construcción, trabaja la gente con menor escolaridad.

Respecto al salario, el área de Extracción; Administrativa, estatal y educativa; y Salud, son las mejores en pagos, y Turismo; Servicios Personales; y Agricultura, las que menos pagan.

De acuerdo a la distribución geográfica de la producción de riqueza, la gran mayoría trabaja en el centro del país, mientras que hacia el sur trabajan más los del área de agricultura y extracción.

Respecto a la división del trabajo (grados de subordinación), la mayor cantidad de jefes están en los servicios profesionales y el gobierno, y la menor cantidad en agricultura y extracción. 

La educación en México abarca el 3.1% del PIB en gasto público. El mercado educativo es inestable y compartimentado, lo cual beneficia a los negocios particulares. Hay casi 5 millones de alumnos de universidad, y 5500 instituciones de educación superior, pero, aun así, no todos pueden acceder y concluir la educación superior, ya que no suelen graduarse más de un millón de estudiantes de universidad al año. Esto implica que la tasa de ocupación para la educación superior no rebasa el 40%, considerando que México tiene cerca de 130 millones de habitantes, de los cuales 40 millones son estudiantes, y de estos, 13 millones tienen entre 18 y 20 años (el mercado potencial).

Actores de la oferta educativa

Entre las universidades más influyentes del país, la UNAM es conocida por brindar el mayor provecho a sus estudiantes, con una variedad de 130 licenciaturas e ingenierías. Claro que admiten a menos del 10% de aspirantes. El ITESM es también considerada una institución de calidad, la primera entre las privadas. Su oferta es menor que la de la UNAM, con 60 licenciaturas. Sin embargo, su programa de estudios en el exterior es mejor, con 4000 estudiantes salientes más que la UNAM al año. La Universidad Panamericana se presenta en tercer lugar, con 23 carreras en su oferta y 50 años de fundación. Luego le siguen la Anáhuac, la Ibero, el IPN, el ITAM, y la universidad Metropolitana.

 A pesar de que la UNAM tiene la mayor cantidad de alumnos, y de que la oferta pública no deja de ser buena, la penetración de la oferta privada es considerable también, porque alguien tiene que cubrir la demanda de, por ejemplo, el 90% de aspirantes que fracasan al entrar a la UNAM. Además, casi 30% de los jóvenes en posición de estudiar, no lo hace. No obstante, muchos encuentran una institución fácil y barata que les dé un título sin mucho problema y entran a la universidad solo porque pueden hacerlo.

Teniendo en cuenta que fundar una universidad no es tan difícil (basta un acta administrativa, incorporación de validez oficial, mapa curricular, opciones de titulación, llenar algunos formatos y unos cuantos cientos de miles de pesos) para cubrir los requisitos, no es de extrañar que en 2021 se hayan inaugurado casi 200 universidades nuevas (considerando lo dura que fue la pandemia para los negocios).

El mercado educativo no hace más que aumentar, sumando, solo en universidad 3000 estudiantes nuevos al año, del casi cuarto de millón de jóvenes que alcanza edad para ingresar (jóvenes a los que no se les está cautivando precisamente, a pesar de que más universidades nuevas se suman al mercado cada año).

Crecimiento del mercado educativo, de acuerdo a cantidad de alumnos:

En este entorno, también la educación a distancia está ganando terreno rápidamente, más aún luego de la pandemia. Curiosamente, son las públicas las primeras instituciones que se aprovecharon de la educación a distancia. La UNAM hace millones vendiendo su programa de bachillerato a distancia a las escuelas privadas, las cuales, a modo de subcontratación, lo ofertan como propio, pagándole a la UNAM una mensualidad por cantidad de alumnos, como si fuera una tarifa dinámica de Uber.

Hay instituciones, como la universidad Kuepa, que presentan su oferta 100% a distancia. El estudiante solo paga 1500 pesos al mes y recibe un título a los tres años. Sus oficinas están en el centro y no ocupan más de un piso.

Al momento, de las grandes universidades, solo el Tec se ha aprovechado realmente de la universidad a distancia. El resto la menosprecia, ofreciéndola de manera completa únicamente en sus programas de posgrado. Hay un hueco, como sugiere ese 30% de jóvenes varados, que se puede aprovechar para ofrecer educación a distancia de calidad en México, más aún por la gran variedad de recursos y plataformas educativas que la hacen posible, como Moodle, Blackboard y Schoology. Y su desarrollo (dependiendo del número de estudiantes) no requiere más que un pedagogo, un diseñador gráfico, un administrador de plataforma y un corrector de estilo, aparte del experto en contenido, y un pago razonable de espacio en la nube.

Conclusión

Considerando lo competitivo que se está volviendo el mercado laboral, los jóvenes de México necesitan mayores opciones de manera urgente. Carreras rápidas, pero de calidad, programas integrales que fomenten el liderazgo y el conocimiento blando, educación a distancia, cursos de inglés, opciones de estudio en el exterior y una mejor orientación vocacional, es el camino a allanar para el inversionista que pretenda aprovechar las oportunidades del mercado educativo en México. 

Referencias

  1. Hernández, H. (2021). Las carreras profesionales mejor y peor pagadas en México en 2021. El Economista. https://www.eleconomista.com.mx/capitalhumano/Las-carreras-profesionales-mejor-y-peor-pagadas-en-Mexico-en-2021-20210606-0054.html

  2. Unitips. (2022). Las diez mejores universidades de México en 2022.  https://blog.unitips.mx/top-mejores-universidades-mexico
  3. Dirección General de Profesiones. (2022) Registro de instituciones educativas. Gobierno de México. https://www.gob.mx/sep/acciones-y-programas/direccion-general-de-profesiones-registro-de-instituciones-educativas
  4. Lopez, R. (2020). En México, sólo 1 de cada 3 estudiantes de prepa entró a universidad en 2019: INEGI. Milenio. https://www.milenio.com/politica/educacion-mexico-inegi-1-3-estudiantes-entro-universidad

5. ICEX. (2018). Educación superior en México.
https://www.icex.es/icex/wcm/idc/groups/public/documents/documento/mdiw/odyy/~edisp/doc2020862337.pdf?utm_source=RSS=ICEX.es=15-10-2020=Ficha%20sector.%20Educaci%C3%B3n%20superior%20en%20M%C3%A9xico%202020

6. Forbes Staff. (2022). Egresados de licenciatura ganan 78% más que egresados de bachillerato. Forbes. https://www.forbes.com.mx/egresados-de-licenciatura-ganan-78-mas-que-egresados-de-bachillerato/

7. Observatorio Laboral. (2022). Documentos laborales. Gobierno de México. https://www.observatoriolaboral.gob.mx/static/estudios-publicaciones/Documentos_laborales.html

8. Forbes Staff. (2018). En México trabajamos más horas, pero somos menos productivos. Forbes. https://www.forbes.com.mx/mexico-trabajamos-mas-horas-pero-menos-productivos/